Todo comenzó con el viento a favor para la Masa Go-Go (en adelante MGG). Su contrincante Joao Gorda no pudo hacer sombra a su efectivo juego de saque-volea. A todo esto hay que añadir un elemento fundamental que lastró las fuerzas de Joao Gorda. Su derecha. Incapaz de controlarla, los puntos iban cayendo del lado de MGG, uno tras otro, en una sucesión de lamentables errores lo que unido a la eficacia en el saque del rival, acabaron por decantar el marcador final en un claro 3-0 a favor de MGG.
Nada pudo hacer Karraskal por enderezar la situación. Aunque la igualdad fue patente en el siguiente encuentro, lo cierto es que en los momentos clave, la débil moral del gracioso calvete sucumbió ante el poder psicológico de MGG. Fueron varias las ocasiones en las que Karraska dispuso de breaks, o bolas de juego, pero la masa remontaba sin piedad, aunque en esta ocasión sus saques dejaron mucho que desear. Finalmente, 3-2 a favor de la masa y nueva victoria cómoda.
El tercer partido de la primera jornada enfrentaba a Joao y a Karraskal. Sin una mejoría aparente en su juego, pero con un poco más de constacia y apoyándose en un reves a dos manos que tampoco estaba como para tirar cohetes, J.Gorda supo mantener a raya a Karracks, que lo intentó todo, pero falló en los momentos decisivos, otra vez. En esta ocasión, la contienda estuvo por encima de relaciones familiares y polladas por el estilo, por lo que Joao Gorda se impuso funalmente, aunque por un 3-2 que reflejó la igualdad del enfrentamiento. Sólo comentar las risotadas que de vez en cuando distrajeron de la monotia a los jugadores. Esas risas provenían de uno de los laterales del campo de juego, donde la masa go-go recuperaba el aliento y se quemaba la calva expuesta al duro sol de la tarde-noche Elipeña.
Podría seguir resumendo las siguientes jornadas, pero todo varió muy poco, la masa ganaba a Joao con la misma o mayor facilidad, la masa seguía haciendo con el calvo lo que quería, y j.gorda ganaba, no sin esfuerzo, a un calvito que cada vez se iba poniendo más colorado de orejas hacia arriba.
Como era de esperar la victoria final fue para el go-go que, ya mas relajado, regalo varios 'piropos' a sus adversarios al acabar el partido. Siempre con la deportividad deseada, aunque nunca suficiente, el go-go se encaminó al Clio medio drogado ante la perspectiva de activar su neurona del baile con los ritmos house que le estaban esperando... Por supuesto la música se oyó en toda la Elipa y parte de moratalaz, mientras que Joao Gorda, completamente resignado ante su incapacidad tenística, tomo un palo de golf en ristre y se dispuso a efectuar los ya clasicos movimientos con los que se relaja todos los domingos al atardecer. No piensen mal ustedes, no me refiero a movimientos vulgares como los que ustedes creen, sino a uno de los más complicados en la práctica del golf: el swing sobre la arena de la Elipa intentando golpear una pelota de padel desgastada.
Baste decir que un árbol afortunadamente allí ubicado, impidio que la cabeza de un ecuatoriano saltara por los aires al ser impactada por la susodicha pelota tras un fenomental golpeo por parte de Joao. La sangre no llegó al rio, y mientras la música sonaba, y la noche comenzaba a caer, bolas y más bolas iban saliendo de entre los árboles hasta vaya usted a saber donde, como guiadas por un ente superior, aquel que sólo es invocado por las más grandes estrellas del deporte verde.
Lo más triste de la tarde fue la soledad con la que la masa go-go debió afrontar su triunfo, sí, la soledad del ganador, que hubo de celebrar su victoria en casa de sus abuelos, más solo que una perra, y comiendo pizza, porque ninguno de los hermanos karraskal se dignó a acompañarle en la que era, sin lugar a dudas, su noche.
No sabe el cronista si la noche acabó mejor para la masa go-go pero es de esperar que así fuera, ya que según les podemos adelantar, se le vió muy bien acompañado por una moza de buen ver y mejor tocar que, me atrevo a decir, compartiría con la masa su aventura dominical, imaginandose a su heroe lanzando golpes ganadores y haciendo suyas las bolas (con perdon) de una masa go-go que ahora sí, era feliz.
COLORIN COLORADO; ESTA CRÓNICA SE HA ACABADO.
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